
Repensar
Los últimos datos que aseguran un aumento de formación como una salida a la crisis, deja abierta (de nuevo) la discusión sobre los efectos positivos de las crisis.
Este curso empezaran el bachillerato casi 9.000 alumnos más y la formación profesional (FP) llegará a casi 43.000 más que el año pasado. El informe del ministerio de Educación, señala además que la incidencia del paro tiene más efectos en quien no tiene ningún tipo de estudios.
En definitiva, las crisis atacan en quienes no estudian y, a la vez, obligan a estudiar más.
Los datos son siempre reveladores de una realidad más tozuda que nuestros deseos. Por eso, estudiar debería plantarse en épocas de escolarización como un lovework para los alumnos. Ir a la escuela no ha de venderse como una penosa actividad del hoy sino como una divertida acción que proporciona conocimiento para el mañana. La universidad tiene en Bolonia su oportunidad para que hacer expertos más acordes con el mundo laboral y, la mal considerada (hasta ahora) FP, es una oportunidad para crear profesionales que actúen con compromiso y responsabilidad.
Pero para ello también necesitamos de profesores (en la escuela, en la universidad y en la FP) que sientan el efecto del virus lovework. Todo el mundo académico sabe que los estudiantes de hoy (en la escuela, en la universidad y en la FP) no son como los de hace unos años. Internet y la televisión han ofrecido la oportunidad de obtener información sin límites y los apuntes y los ejercicios están todos a disposición de todos.
Las crisis traen siempre malas noticias para lo establecido, sin embargo son buenas para generar cambios y repensar lo pensado. Los profesores tienen ahora la palabra. Los alumnos se han matriculado en masa y es la gran oportunidad para reorganizar una enseñanza que empieza en el aula y por el profesor.
Hoy, ser profesor no es dar clases sino hacer repensar al alumno lo que ya lleva pensado de casa; y hoy, ser alumno es estar dispuesto a poner y sacar información lineal y sustituirlo por conocimiento conectado con la realidad.
En épocas no muy pasadas, los ciudadanos estudiaban durante un tiempo para trabajar el resto de su vida, hoy deberemos estudiar todo el tiempo para poder trabajar de vez en cuando. Es hora de estudiar. Es hora de ser, de nuevo, aprendiz. Es hora de ayudar a pensar y de realizar nuevos proyectos.
Es hora de repensar para existir.
Joan Elías
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2 comentarios a “Repensar”
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24-09-09 a 7:57 am
Caí por casualidad en los posts de Joan Elías, los recomiendo. Reflexión en positivo, siempre necsaria.
Este post es más de interrogante que no de esperanza. Entiendo que eso es el futuro, un gran interrogante, en el cual, si queremos ser positivos le podemos añadir dosis de esperanza. ¿Por qué no?. Si somos positivos, ayudaremos con nuestra energía a mejorar ese futuro.
Saludos y ¡Fuerza!, mucha Fuerza Interior.
25-09-09 a 11:47 am
Personalmente soy un gran partidario de no dejar de absorber conocimiento y hago mía la famosa máxima “El saber no ocupa lugar”.
El problema llega cuando la cantidad de saber que la empresa exige (y cuya obsolescencia es cada vez más rápida) sobrepasa la capacidad de asimilación de las personas razonablemente bien dotadas, que no son pocas.
Porque está bastante claro, la velocidad con la que crece el conocimiento disponible y, paralelamente, el conocimiento que la sociedad demanda, desborda a cualquiera. Es entonces cuando la curiosidad por saber (con el placer que de por sí implica) es sustituida por la imperiosa necesidad de reciclarnos (con el stress que ello implica) para, al menos, estar mínimamente actualizados y aspirar a mantener nuestra competitividad y la de nuestra empresa. En este contexto aparece el famoso conflicto entre el conocimiento general/transversal-conocimiento extremadamente especializado: O te dispersas o te limitas.
En definitiva, son tiempos difíciles para los que anhelamos el conocimiento. La solución para abarcar más pasaría por aumentar la longevidad, pero sólo sería efectiva a largo plazo si el ritmo de crecimiento del saber se ralentiza paulatinamente.