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Marketing para comprar y vender talento

Para retener el talento primero hay que tenerlo.

En este momento, las empresas tienen muchos retos frente a la crisis. Uno de ellos está centrado en que las ofertas de empleo aumentan como consecuencia del movimiento (no siempre justo) que el mercado laboral está sufriendo.

Las empresas tienen necesidad de incorporar a un colaborador y se encuentran con una montaña de currículums para ocupar este puesto de trabajo como consecuencia de una gran escasez de trabajo.

Unos ofertan un lugar de trabajo y otros ofertan un currículo. En el fondo es una compra mutua en donde los dos se verán inmersos en un proceso de selección de ida y vuelta. Los dos necesitan venderse y los dos comprar. En el fondo, es como dos protagonistas que buscan pareja.

Y es precisamente en momento de crisis cuando todo no vale y hay que ejercitarse en un marketing con talento para conseguir un buen empleado por parte de la empresa y viceversa.

Las empresas deben saber que los empleados tienen cuatro grandes demandas que satisfacer. Y que en estas cuatro peticiones se fundamentan las estrategias de “venta” de los dos protagonistas.

Primero quieren sentirse útiles. Es decir, quieren reconocer en su trabajo su participación en él. En este punto, es imprescindible que la empresa comunique con claridad cual es la utilidad que busca en el empleado. Por otro lado, el futuro empleado deberá saber contestar la pregunta ¿yo en que soy verdaderamente útil? Si las utilidades coinciden ya tenemos mucho ganado.

En segundo lugar, el empleado quiere gestionar su tiempo. Es decir, quiere saber qué incidencia tendrá en su reloj diario aquel nuevo trabajo. Aquí, la empresa ha de empezar a darse cuenta de que la premisa del siglo XX: un puesto de trabajo-un empleado, ya no tiene continuidad. De la mima forma, los empleados no deben buscar (o conservar) un puesto de trabajo, sino un trabajo que estará en un lugar compartido con otros. En este punto, será importante que la empresa defina, argumente y convierta en un valor la gestión del tiempo del puesto de trabajo. El empleado por su parte, debe saber definir su tiempo de trabajo en relación con su reloj de vida.

En tercer lugar, el empleado desea ser respetado. Es decir, no quiere ir a parar a una empresa que intercambie su sueldo por su dignidad. Es difícil saberlo de antemano, pero las empresas han de saber inculcar sus valores a sus jefes y empleados actuales. Además deberán comunicarlos en las plataformas de búsqueda de empleo de la misma forma como si estuvieran buscando clientes para un nuevo producto: con recursos.

La cuarta estrategia compartida viene de la demanda de diversión. No se trata de divertirse con el trabajo (sería irresponsabilidad) sino en el trabajo (alegría de hacerlo). La profesionalidad implica diversión. Si los empleados no disfrutan de lo que hacen (el resultado final es útil y el tránsito para llegar a él, respetuoso) no sentirán nada positivo. Ahora las empresas deben utilizar plataformas de búsqueda de empleo de la misma forma como si estuvieran buscando clientes para un nuevo producto: con creatividad.

En resumen si quiere comprar talento, comunique (invirtiendo recursos y creatividad); y defina qué quiere exactamente.

Si quiere venderlo, pregúntese en que es útil y cómo quiere que su vida cambie con el nuevo trabajo.

Como una pareja que, en realidad, nos escogemos mutuamente entre varios candidatos por el que intuimos será más útil y más divertido.

Autor: Joan Elias

1 comentario a “Marketing para comprar y vender talento”

  1. Txell dice:

    Me identifico totalmente con lo dicho en este artículo.
    Como profesional empleada con algunos años de experiencia, como persona en búsqueda de empleo, y como joven “treintañera-mileurista” que no deja de creer en su propio talento y en el de los otros… Añadiría una quinta demanda en un puesto de trabajo: la posibilidad real de promoción o crecimiento.
    Pertenezco a una generación formada por personas con mucho talento que ofrecer precisamente, con conocimientos y con cultura. Por la coyuntura social y económica, se está vendiendo la idea que las personas que hoy estamos en desempleo, deberíamos aceptar cualquier t¡po de trabajo, cualquier horario, cualquier condición de contrato o cualquier sueldo incluso.
    Dicen que, “a rio revuelto, ganancia de pescadores”. Tengo la sensación que se “juega al despiste” con la oferta y la demanda de empleo. Los candidatos debemos aprender a equilibrar nuestra necesidad de trabajar con una visión de más a largo plazo para vender nuestro talento a un precio justo. Señoras y señores, no hipotequen también, su futuro, su talento!

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