Liderar en tiempos de crisis
En una época de turbulencias económicas como la que estamos viviendo, es fundamental que las compañías sepan enfocar todas sus energías en aquellos pocos aspectos que realmente marcan la diferencia en su negocio. Para ello es necesario que el directivo sepa liderar al equipo, que debe encontrar siempre sentido a lo que hace en su trabajo diario.
Los directivos han aprendido lo que es ser un buen jefe y gestor de los recursos que le han sido asignados, y queda demostrada su capacidad para conseguir resultados a través de otras personas. Sin embargo, lo que no se les ha enseñado es cómo ser líderes capaces de vincular a estas personas para que quieran conseguir esos resultados, en el marco de organizaciones a las que deseen pertenecer. El directivo debe hacer que sus colaboradores se sientan comprometidos al máximo con el proyecto de la compañía; y es que las personas son convencidas por la razón pero se motivan desde la emoción. Por tanto, es importante que las empresas establezcan una conexión con los valores que mueven a las personas, ya sean colaboradores, clientes, proveedores, accionistas u otros grupos de interés. El directivo tiene que entender que no basta con los grandes planes y estrategias, sino que es imprescindible que esas estrategias sean compartidas por los colaboradores y ejecutadas brillantemente.
El objetivo del directivo líder es desarrollar relaciones de alta calidad. Desde este enfoque, el éxito como directivo líder no está en los propios logros personales y profesionales, sino en los logros de los colaboradores y de los equipos de los que el directivo forma parte. Las relaciones que se establecen en el mundo laboral no dejan de ser relaciones entre personas, y así es como hay que entenderlas, de persona a persona. Si el proyecto es claro, si los roles están definidos y las relaciones son cercanas, la organización será más eficaz. Las relaciones en la empresa deben tener en cuenta aquellos aspectos más valorados en la sociedad. El tiempo, la calidad de ese tiempo, disfrutar de un equilibrio en la vida, el desarrollo personal y profesional o contribuir a la sociedad desde la responsabilidad personal, son algunos de los valores que deben ser fomentados para crear espacios comunes compartidos a largo plazo, superando las relaciones laborales basadas en la negociación constante y en la contención salarial.
En estos momentos de crisis, el directivo tiene que ser alguien consciente de sí mismo y de su relación con el entorno. Buena parte del éxito como directivo viene dado por la riqueza de su “mapa mental”. Ampliar este mapa de la realidad es consecuencia de disponer de puntos de referencia que vayan más allá de los propios. Disponer de ese mapa más amplio, pasa por ser capaces de ponerse en el lugar de los demás y comprender, como si fuera uno mismo, cuáles son las expectativas, objetivos, ilusiones, miedos, etc.
Ser, pensar, sentir y actuar es todo uno. Porque según quienes somos, creamos nuestros pensamientos; según nuestros pensamientos, sentimos y expresamos; según sentimos y expresamos, nos relacionamos y actuamos; según nos relacionamos y actuamos, recibimos; según recibimos, somos.
Francisco Giménez Plano
Consejero Delegado de Augere
Añadir un comentario
Estar preparado para el proceso de selección
Estar preparado para el proceso de selección
Pasos a seguir para encontrar tu mejor trabajo
Networking, una nueva forma de buscar trabajo
Iniciarse en el mundo del coaching
La profesionalización del coaching
Salidas laborales de la Formación Profesional
Bolsas de trabajo: el último examen, para emplearse
22 consejos para hallar trabajo
8 consejos rápidos para buscar empleo
Cómo buscar trabajo en Internet y no morir en el intento
Los 10 errores más insólitos cometidos en entrevistas de trabajo
Currículum: reescribir la historia
Más contenidos de Empleo Magazine
Publicidad



