Empleabilidad en el Exterior
En los tiempos económicos y laborales convulsos que estamos viviendo, un buen profesional debe ser muy proactivo, flexible y creativo en la búsqueda de una nueva ocupación, no únicamente como respuesta a las dificultades de mercado, sino también como una oportunidad para dar un salto cualitativo en su carrera, un punto de inflexión.
La emprendeduría, el autoempleo, la interinidad, etc. pueden ser unos buenos ejemplos de ello, así como la posibilidad de continuar trabajando en el exterior, entorno en el que auguramos buenas perspectivas de empleabilidad.
Ello viene favorecido por el imparable proceso de globalización de la economía y los crecientes planes de internacionalización de la empresa española, concretamente la que ya ha superado el estadio de la exportación y desea evolucionar hacia retos más competitivos.
En este escenario están aumentando notablemente las demandas para ejercer en el exterior para compañías nacionales, muy particularmente para el grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China), que mantiene unos buenos niveles de crecimiento a pesar del entorno de crisis mundial, pero también en otros países de Europa del Este, Magreb o los países del Golfo Pérsico.
En cuanto a la tipología de las posiciones solicitadas, normalmente se trata de puestos de responsabilidad, ligados a expansión de negocio, participación en proyectos de Ingeniería Civil o start-ups de centros de producción por deslocalización industrial.
El profesional español, con una merecida fama de baja movilidad en comparación a sus colegas europeos o norteamericanos, está empezando a percibir estas oportunidades y a mostrar una actitud más receptiva en el momento de escuchar propuestas de expatriación.
Sin embargo, no sería legítimo lanzarnos ahora a una imparable fiebre de internacionalidad laboral, al menos no sin antes tener en cuenta algunas recomendaciones (top ten) que nos permitimos hacer desde nuestra amplia experiencia en selección de directivos y ejecutivos: de ámbito internacional:
- Las posibilidades de internacionalización de carrera no son una finalidad en sí misma, deben ir soportadas por el adecuado grado de capacitación profesional: demasiado a menudo se confunde la voluntad con la capacidad
- La cuestión de la adaptación a la cultura local no es un asunto baladí ni un tópico; conviene disponer de una información exhaustiva de la misma, e incluso tantear el terreno antes de tomar una decisión.
- Es imprescindible llegar a un cierto consenso familiar, de modo que la apuesta y el riesgo estén asimilados y compartidos; esta decisión en ningún caso debería convertirse en un foco de desencuentros o conflictos, que desgraciadamente en más de un caso hemos visto pasar a mayores.
- Debe conocerse y si es posible pactar de antemano el horizonte temporal de la expatriación, a la vez que obtener una declaración de intenciones lo más exacta posible de las condiciones de repatriación. De todos modos, este suele ser un punto de máximo riesgo, produciéndose sonados fracasos, incluso en empresas muy avezadas en estos procesos.
- Se trata de pactar unas buenas condiciones y progresar profesionalmente, no de ir a “hacer las Américas”; la perspectiva de enriquecerse no parece la mejor consejera.
- Mantener siempre un observatorio de la realidad de mercado laboral de nuestro país, así como una buena red de contactos, que deberemos preocuparnos de mantener aun a distancia; ello puede facilitar nuestro regreso y constituirse en una buena plataforma logística durante nuestro desplazamiento.
- No siempre debe pensarse en términos de expatriación temporal; cada vez más las empresas están interesadas en contratar a personas predispuestas a trasladar definitivamente su domicilio.
- Hay que tener una mentalidad abierta al reporting remoto, dobles y triples dependencias y una cierta virtualidad estructural; las funciones de apoyo nunca son las mismas que en la matriz.
- Es muy importante realizar un esfuerzo por adquirir un grado de suficiencia en el idioma local, no limitarnos al uso del inglés.
- Debe evitarse considerar el desplazamiento temporal como un paréntesis en el desarrollo profesional y formativo, éste debe seguir produciéndose durante el mismo.
Para finalizar, sólo un aviso para navegantes; las mismas oportunidades profesionales que nos abre el entorno internacional, son amenazas competitivas respecto a nuestros colegas extranjeros para el mercado local, de modo que de nuevo la rueda de la competencia sigue girando, sólo que más complejamente.
Jordi Tovar, Socio-Director de Selección y Head Hunting IOR Consulting.
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