
El Síndrome de Aguado
Bienvenidos. Muertas las vacaciones, viva el Síndrome Postvacacional.
En medicina, un síndrome (en griego syndromé, concurso) es un conjunto de síntomas que se presentan en tiempo y formas predeterminadas. Las causas acostumbran a ser una insuficiencia en la salud. Por ejemplo: insuficiencia cardiaca o insuficiencia renal y muchas otras.
El Postvacacional se da en el contexto del trabajo y viene provocado (como su terminación indica) por la terminación (valga la redundancia) del periodo de descanso laboral. En este caso se intuye una entrada lenta a la labor, propia de un mal acostumbrado encefalograma plano. Serán necesarios largos descansos y conversaciones interminables sobre los lugares y gentes visitados, combinados, esta vez, con las hazañas de los deportistas en las recientes Olimpiadas. Al poro, playa y bronce de Miami Playa se le añadirá esta vez, el oro, plata y bronce de Beijing. Bien analizado, el Síndrome Postvacacional es una variante del Síndrome de Estocolmo de la siesta con pijama y orinal.
Pero en alguna tropa laboral este tipo de síntomas no es nuevo. Si el concepto de síndrome conlleva la percepción de insuficiencia, en ciertos compañeros de trabajo estos signos no son del todo desconocidos. En algunos coincide que durante el año tienen el Síndrome Horario. Es decir, su cuerpo está en el trabajo, pero veinte minutos (es un decir; también pueden ser treinta) después de entrar y veinte minutos (el decir tan bien sirve aquí) antes de salir, su cerebro está en evidente desconexión neuronal. Su implicación está de vacaciones cada día en estos espacios. Al incorporarse necesitan ir al baño, pararse en los carteles caducados, leer en diagonal los e-mails. Al salir, hay que ordenar la mesa, llamar por teléfono al gimnasio y ver si ha llegado un e-mail del profesor de chino. Cualquier demanda en estos lapsos de tiempo son percibidos como una agresión personal.
Coincide en ellos otras señales cuando llega el final de la semana. En la medida que durante el ciclo normal de trabajo están atacados por estos síndromes, el viernes tienen otro nuevo. Ese día empiezan a correr agobiados por acabar alguna cosa. Quieren (dicen) terminar con el trabajo. El último día aceleran lo que han dejado sistemáticamente al ralentí durante la semana.
En definitiva, parece que hay mucha gente en el trabajo a la que se le puede diagnosticar un grupo de síntomas de insuficiencia metódica que concurre con mucha frecuencia en tiempo y forma. Todo ello nos llevaría a definir el síndrome de los síndromes.
Hay que mirarles a los ojos y decir con mucha solemnidad que padecen el Síndrome de Agüado: cuando tú empiezas, los demás ya han terminado.
Joan Elías
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