El peso del aspecto físico

Profesionales por dentro y por fuera

Mejorar la imagen ayuda a causar buena impresión a las empresas: casi la mitad de los parados lo hace

“Cuanto más se guste el candidato, más fácil le será gustar a la empresa”, destacan desde IOR Consulting

En un mercado laboral cada vez más competitivo, donde el vertiginoso aumento del paro ha multiplicado el número de candidatos que optan a un número cada vez más reducido de ofertas de trabajo, cualquier herramienta de diferenciación se ha convertido en trascendental. Por eso, y aunque es evidente que lo que más valoran las empresas es el currículum, la experiencia y las habilidades profesionales del aspirante, hay quien considera que el aspecto físico también puede ayudar a la hora de encontrar trabajo.

Prueba de ello es que, según una encuesta elaborada por CareerBuilder, el 46% de los trabajadores europeos que han perdido su empleo ha decidido cambiar algo de su aspecto con el objetivo de causar una mejor impresión a las empresas donde aspiran a trabajar. Así, el 18% confiesa utilizar determinada ropa para parecer más joven o mayor, según lo requiera el puesto ofertado; un 10% ha perdido peso, y un 6% se ha cambiado el color o el corte de pelo.

“Cuando la gente se queda en paro, tiende a hacer una reflexión global sobre su propia persona, no sólo de su capacitación profesional sino incluso de su propia apariencia”, argumenta Jordi Tovar, socio director de IOR Consulting. El motivo, explica Tovar, es que mejorar su aspecto puede ayudar al candidato “a recuperar autoconfianza, y eso está bien porque cuanto más se guste a sí mismo, más fácil le resultará gustar a las empresas”.

Consol Vilar, directora de Dicic y profesora de diversos talleres sobre imagen personal y profesional en Barcelona Activa y Porta22, considera muy positivo “que la gente entienda que la imagen es una herramienta más de trabajo que, si se potencia, puede aportar grandes resultados y abrirnos muchas puertas”. Vilar recuerda que “una persona tarda sólo seis segundos en forjarse una primera impresión del otro y, aunque en una entrevista de trabajo el candidato tiene la oportunidad de explicarse y modificar esa primera radiografía, la imagen que transmita aquel día será su primera carta de presentación”.

Tovar recuerda que “afortunadamente, hoy en día lo que más se tiene en cuenta es la capacitación intelectual del candidato”, pero recuerda que “para algunos puestos, especialmente todos los relacionados con la atención al público, una imagen correcta es imprescindible”.

Jaime Asnai González, director ejecutivo de la firma de selección Page Personnel, reconoce en este sentido que a más de un candidato le irían bien unos cuantos consejos sobre cómo mejorar su imagen: “Nos encontramos con mucha gente que es muy válida profesionalmente pero que no sabe ni cómo ir vestida a una entrevista de trabajo”, explica. Como ejemplo, González cita el caso de profesionales que trabajaban en el ámbito industrial “y estaban acostumbrados a trabajar con pantalones vaqueros, pero al cambiarse al sector servicios han tenido que adaptarse y les hemos tenido que asesorar”.

Vilar recomienda a las personas que busquen trabajo adaptar su imagen en función del tipo de trabajo que buscan, “pero siempre sin perder su personalidad propia”. Por ejemplo, en función de la historia y el sector donde opere puede deducirse si una empresa preferirá un estilo más clásico o más vanguardista y su grado de tolerancia hacia elementos como piercings o tatuajes. “Este tipo de elementos más radicales se han permitido bastante durante años, pero ahora se vuelven a vigilar de cara a la imagen corporativa de la empresa”, advierte Vilar.

Según esta consultora de imagen, las personas que los luzcan deben cuidar muy especialmente el conjunto de su aspecto, ya que “la higiene influye mucho en la imagen física y, siempre que la persona dé una imagen pulida, puede llevar un piercing o un pequeño tatuaje”.

El tipo de puesto que desempeñar también determinará el tipo de imagen que debe mostrar el candidato en una posible entrevista. “El aspirante nunca debe transmitir una imagen superior a la del cargo que cubrir - explica Vilar-.Por ejemplo, deben evitarse las joyas ostentosas”. En todos los casos, es importante ser uno mismo. “Una entrevista de trabajo no es el momento apropiado para estrenar ropa, por ejemplo - advierte Vilar-.La persona tiene que sentirse siempre cómoda y no cambiar totalmente su imagen respecto a la que muestra habitualmente en su día a día”.

Fuente: La Vanguardia


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