
Crisis y compañeros de trabajo
Hace unos días pude compartir, de nuevo, una conferencia con el gran (no se puede obviar la realidad) Isidre Esteve. En su presentación siempre comenta que, cuando iba a entrenar después del accidente, no se quejaba de su situación. Hablaba, mucho más, de las grandes oportunidades que tenia por delante y pensaba en la suerte de su destino*.
Cuando oigo este pasaje de su charla, reflexiono sobre lo que hacemos los que nos desplazamos a pie hacia nuestro trabajo. Siempre llego a la misma conclusión: quejarnos de todo. Nos lamentamos de nuestros compañeros, de nuestros jefes, de nuestra cantidad de trabajo y la poca del otro. Competimos como niños en un patio de colegio; casi todos, corriendo detrás de una pelota para ser el primero en hacer el gol. La celebración es con uno mismo, porque en un recreo permanente no hay equipo que valga.
En momentos de crisis es cuando hay que pensar en que hemos hecho nosotros, para merecerla. Las palabras de José Luis Sampedro, escritor, académico y economista, son una buena guía, “la gente se cree que la crisis puede derrumbar el sistema y es al revés; lo que pasa es que el sistema se hunde y provoca la crisis”.
Ha llegado el momento de reinventar el sistema de forma global y, nosotros, podríamos empezar por nuestro puesto de trabajo. No podemos mantener las relaciones con nuestros compañeros basadas en la competitividad insana, la crítica destructiva y el cotilleo DEC**. Ha de terminar la formación de grupitos que piensan igual, y empezar a hacer equipos que encuentren una nueva forma de pensar. Basta de rivalizar y pasemos a cooperar. En el trabajo no hace falta hacer amigos (la amistad verdadera puede ser otra cosa) porque, sino, nos saldrán también enemigos. El trabajo no es una extensión de nuestra casa. Acabemos con la costumbre de decir, “mi teléfono, mi casa, mi grapadora, mi destornillador o (incluso) mi ventana”, para pasar a sentirnos orgullosos de nuestro equipo, nuestros objetivos y nuestros resultados.
Estas imágenes me recuerdan la teoría que afirma que, el tan buscado eslabón perdido, somos nosotros mismos. Según ella, el ser humano actual es un niño pequeño toda su vida y no habrá una nueva argolla en la cadena, hasta que no nos hagamos mayores. Por lo tanto, no hay un paso perdido; en realidad, es que, nosotros, todavía no hemos hecho el paso.
Ha llegado el momento: o hacemos un paso adelante o la cadena acabará por apretarnos el pescuezo y será muy difícil respirar en este, ya, viejo sistema.
Joan Elias
*”La suerte de Destino” es el título del libro de Isidro Esteve
** DEC son las siglas del programa de televisión, “Donde Estás Corazón”
5 comentarios a “Crisis y compañeros de trabajo”
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24-11-09 a 9:41 pm
Chapeau!
25-11-09 a 11:50 am
En estos momentos de “crisis” no la vamos a negar debemos orientar nuestro esfuerzo a ser mas competitivos, bajar nuestros costes operativos y adaptarnos a nuestras ventas actuales, si , bajar nuestros stock para poder tener mas “Cash Flow”, si , intentar vender con filosofia de esto no se acaba esto empieza ahora y debes prepararte el que este preparado sera el que saldra antes de la crisis,si.
Pero ahora lo que verdaderamente hace falta ademas de buenos equipos y coordinados por gente verdaderamente responsable nos hacen falta empresarios, empresarios como los que hay pocos que piensan que en tiempo de crisis es cuando hay que invertir, que no busquen la ganancia rapida, no hay nada mas miedoso que el dinero, pero el que es capaz de aguantar estas situaciones es el que se lleva el gato al agua.Verdaderamente nos hacen falta empresarios que inviertan en potencial humano y no vean las personas como un coste si no como un centro de beneficios. ¿Donde estan los empresarios que hicieron de Catalunya un centro de referencia a nivel mundial?
Seguro que tienen todo el dinero en estos mismos bancos que nos han metido en esto y que ahora no hacen mas que recibir nuestro dinero para que lo admninistren al 1,65%, aseoa nos crean la crisis la pagamos de las arcas del estado y ahora los recompensamos con el ahorro a precio modico. Que ingeniudad !!! Esta es la frase que mas me gusta de las que he sentido en todo este tiempo :
“CONSUMID CONSUMID MALDITOS”
jORDI lÓPEZ.
30-11-09 a 11:15 pm
LA NECESIDAD DE TODO SER HUMANO, DE TENER UN TRABAJO PARA HACER ALGO TAN SIMPLE COMO CONTINUAR CON UNA VIDA LO MENOS COMPLICADA POSIBLE, AUNQUE SEA EN EL CAMPO ECONOMICO, PORQUE EN LO DEMAS YA SE ENCARGA LA MISMA VIDA, DE DARTE CON TODA SU CRUDEZA,
01-12-09 a 4:53 pm
Que gran verdad se dice en estas anteriores líneas. Y para comprobarlo no hay más que preguntarle a cualquiera que trabaje, gracias a Dios, en oficinas o centros de trabajo con mucho personal. Estoy de acuerdo en que el cambio se da desde nosotros mismos y no esperar a que sean el primer paso el de los demás. Los famosos cotilleos en las empresas, amiguismos, envídias y otras malas actitudes no solo no contibuyen al buen ambiente, sino que termina por anular a buenas personas y trabajadores asi como aniquilar el buen hacer general en el trabajo. Pero aqui la responsabilidad cae directamente en quienes tiene puestos con personal a cargo. Si estos “jefes” permiten e incluso promueven o alientas estas actitudes, mal va ese departamento en particular y luego la empresa en general.
Esto dificilmente sucede de todas formas en pequeñas empresas donde el dueño del cartel colgado a la entrada está codo con codo trabajando. No le interesa tener mala gente o malos trabajadores, aunque sean amigos, trabajando en su empresa. Interesa que quien esté lo haga bien y con buena actitud. Es la manera de sacar adelante todo un proyecto de empresa que al final se traduce como todo en dinero: buenos ingresos o malos resultados. Y en última instancia en reconocer el buen hacer de los trabajadores con valía.
Un saludo
06-01-10 a 12:36 am
Un Saludo y hasta siempre.