
Consejos para buscar trabajo
Las desaceleraciones o desajustes económicos traen en sus entrañas una crisis de caballo troyano. En estos casos, buscar trabajo se hace más difícil porque los que lo tienen no cambian y los que podrían crearlo no pueden o no quieren.
Antes de que nos invada la desesperación, es necesario tener presentes algunos consejos para enfrentarse al periodo de búsqueda de trabajo. Una labor y una época que necesitan de un esfuerzo parecido al de subir una y otra vez a un edificio sin la ayuda de un ascensor; paso a paso y peldaño a peldaño.
Primera planta. Por no tener trabajo no se es un inútil social. En la actualidad confundimos el poseer una labor renumerada con el prestigio social. Es decir, alguien que está parado es sospechoso de no haber sido capaz de conservar el trabajo y siente en la mirada de los demás una especie de pena y rechazo. Consejo: No pierda la ilusión.
Segunda Planta. Buscar trabajo es un trabajo en sí. Es difícil y cansado, mucho más que ir cada día a la misma empresa. Hay que mantenerse firme en el propósito y no desfallecer. Consejo: “Trabaje” cada día.
Tercera Planta. Buscar trabajo es una tarea de media jornada. No hay que confundir paro con desocupación. Aproveche la ocasión para disfrutar de si mismo. Consejo: Vuelva a estudiar.
Cuarta Planta. Las soluciones brillantes vienen de tener información brillante. Es imprescindible consultar las fuentes de información que manejen los mejores datos relevantes sobre el objetivo deseado. Consejo: Consulte todas las demandas de trabajo que encuentre y el Empleo Magazine de la Vanguardia.
Quinta Planta. No hay que obsesionarse en buscar un puesto de trabajo similar al que tenía. La economía en crisis elimina puestos de trabajo pero crea otros nuevos. Las empresas buscan personas especialistas en el deseo de trabajar. Consejo: Es la gran oportunidad, reinvéntese.
Ático. Haber llegado hasta aquí no significa conseguir trabajo. Es posible que sea necesario volver a bajar para subir una y otra vez. Desde aquí arriba hay que recordar una pequeña historia. Érase una vez un mensajero que a su llegada a una empresa ubicada en el último piso de un edificio sin ascensor, encontró a una chica en recepción que raudamente le preguntó: “¿Qué buscas?”. Aquel hombre la miró exhausto y le respondió: “Yo busco la felicidad y un paquete para llevar a Valladolid”.
La felicidad no se encuentra en la primera esquina ni la primera vez que se busca. Y con toda seguridad, para encontrarla habrá que llevar “un paquete a Valladolid” una y otra vez. Consejo: No espere que un nuevo trabajo le encuentre, pase a la acción y, sobre todo, de nuevo, no pierda la ilusión.
Fuente: Joan Elías
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