Bolsas de trabajo: el último examen, para emplearse
Los servicios de búsqueda de empleo son ya centros de desarrollo profesional
Las bolsas de trabajo de las universidades son el primer referente de colocación para los nuevos licenciados y también para los estudiantes. Los centros pueden tener varias de estas agencias de colocación, a partir de las diferentes especialidades. Joan Cuenca, que gestiona la bolsa del área de Comunicación de la Universitat Ramon Llull (URL), explica que el servicio básico y tradicional consiste en intermediar entre las empresas y los alumnos, pero ahora se están profesionalizando al máximo y ofrecen servicios a antiguos alumnos y a estudiantes de tercer ciclo, másters, postgrado y doctorado,y muchos otros servicios.
De hecho, las bolsas de trabajo han dejado de responder hace tiempo al concepto de simple tablón de anuncios y se han convertido en auténticos centros de desarrollo profesional. “Ahora son parques de innovación que generan networking, ofrecen servicios a empresas de consultoría tecnológica y trabajan a menudo como head hunters”, explica Javier de Diego, el responsable de la bolsa de Ingeniería y Arquitectura de La Salle de Barcelona, vinculada también a la URL.
Según sus palabras, su departamento es el ancla de muchas iniciativas que se gestionan en la universidad: “Nosotros hacemos proyectos transversales y trabajamos como una consultora de recursos humanos”, dice. Ellos dan servicio desde los inicios de la titulación para orientar a los estudiantes, hasta los 30 años como mínimo, ya a antiguos alumnos. Dentro de este programa, un equipo de especialistas gestiona una primera ocupación, otro coloca perfiles más sénior y un tercero trabaja con antiguos alumnos.
El departamento tiene información detallada del 90 % de las empresas de su sector en Catalunya y no sólo gestiona la oferta y la demanda, sino que asesora en los perfiles que pueden encajar para cada puesto en concreto. La Salle no cobra estos servicios, a pesar de los muchos recursos que les destina y De Diego explica que las bolsas de trabajo se han convertido en vitales para el propio desarrollo de la universidad y ésta gana prestigio con ellas.
Nuevas demandas
Y ello no es exclusivo de un área como la tecnológica, donde hay pleno empleo y muchas empresas no pueden desarrollar proyectos por la falta de profesionales, según explica Javier de Diego. En otros campos de estudios sucede prácticamente lo mismo. Cuenca manifiesta que una bolsa de trabajo dice mucho de una facultad y es, en buena medida, su ventana al mundo real y un puente con las empresas.
También su sector, el de la Comunicación, considerado precario en cuestiones de empleo durante años, se ha convertido en emergente y todos los alumnos salen colocados. “El curso pasado tuvimos más de 300 ofertas y solamente teníamos 80 nuevos licenciados apuntados”, explica el técnico.
“El mercado demanda personas polivalentes que sepan arremangarse ante cualquier circunstancia y sobre todo, gestores, gestores y gestores”, dice. En las especialidades de Comunicación (Periodismo, Publicidad y Relaciones Públicas, Marketing relacional) hay mucho demanda para gabinetes de comunicación, porque cualquier empresa o institución que se precie debe tener uno hoy en día, por esto buscan másters en comunicación corporativa,y también muchos especialistas en publicidad y planificación estratégica.“Aunque sale todo: el redactor de toda la vida, también, aunque ya transformado en periodista digital”.
Procesos de calidad
Aunque no todo es un camino de rosas: “Encontrar trabajo para nuestros licenciados es fácil, el quid de la cuestión está en el sueldo, que a veces no está a la altura del nivel de vida y de la calidad de los titulados”, explica Cuenca.
Para el técnico las bolsas de trabajo cada vez tendrán mayor importancia puesto que el programa europeo de Bolonia exige sistemas de calidad, y ahora empiezan a mandar inspectores que comprueban directamente su funcionamiento. La cosa ha empezado a rodar y estas agencias de colocación universitarias generan ya su propia dinámica. A Cuenca le llaman ya antiguos alumnos que tienen responsabilidades en empresas porque conocen el servicio y se han convertido en centro de referencia. El servici trabaja también con head huntersy ofrece servicios para segundos y terceros empleos.
Que las bolsas de trabajo se han convertido en auténticas consultoras de recursos humanos lo prueba Montserrat Caro, responsable de la de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Ella explica que su departamento es un lugar de encuentro entre la universidad, los alumnos y las empresas y ofrece un servicio integral con diferentes líneas de actuación. No sólo canalizan las demandas y las ofertas, sino que tienen un servicio de orientación, y fomentan la formación en competencias transversales. Tienen también prácticas encaradas a la colocación definitiva del alumno, que no tienen que ver con las de prácticas de aprendizaje habituales.
Aquellas son voluntarias y los alumnos tienen que tener la mitad de los créditos aprobados, y son una buena manera de colocarse, porque el 37 por ciento de los estudiantes han conseguido un contrato laboral al acabarlas. La bolsa de la UAB gestiona también 75 becas anuales, llamadas Leonardo da Vinci, para prácticas en países europeos, que se ofrecen a acabados de titular y son también una vía de inserción laboral.
El servicio desarrolla también cursos de formación para facilitar la incorporación al mercado laboral -que suelen generar créditos de libre elección para el alumno- y cursos sobre autoorientación,
auto ocupación, emprendedurismo, cooperativas de trabajo, riesgos laborales… La bolsa organiza también foros de empleo y presentaciones de empresas y entidades en la universidad, que son puntos de encuentro para alumnos y sus posibles empleadores.
Manel Noguera, el responsable del gabinete de promoción profesional del área de Pedagogía y Psicología de la Ramon Llull (ya no lo llama bolsa de trabajo), explica que ellos hacen también acciones formativas para los alumnos de los últimos cursos, dentro de una acción integral que comprende un área observatorio para ver cómo funciona la inserción laboral. “Llamamos a todos los titulados a los seis meses de acabar los estudios y se verifica cómo se ha producido su proceso de entrada en el mundo del trabajo”, explica.
Esto permite ver al detalle el desarrollo de la inserción. Para su área, que vive ahora un momento de auge, ésta es del 85 por ciento. “El resto, los que no se han empleado en los primeros meses, es porque continúan estudios o tienen otros proyectos, de manera que podemos hablar de pleno empleo sólo acabar”, explica. Noguera asegura que antes les preocupaba encontrar empresas, y que ahora lo que les preocupa es tener candidatos.
“Hay un boom educativo: faltan maestros, y se buscan pedagogos, psicólogos, logopedas…”
Fuente: La Vanguardia
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