Azafata de Vuelo
Tengo 31 años. Nací en Serbia y vivo en Arabia Saudí. Soy auxiliar de vuelo, azafata de aeronave desde hace ocho años. Soy soltera, con novio en Barcelona. Soy apolítica. Soy cristiana ortodoxa. Cuando no vuelo, mi pasión es bailar tangos: me desconecta y me relaja
¿Cuántas horas lleva arriba?
Unas 75 horas al mes durante siete años y medio son casi 7.000 horas volando.
¿Qué es lo mejor?
Conocer un montón de ciudades exóticas, ver el mundo entero, comprarte lo mejor de cada sitio…
¿Y lo peor?
Los interminables vuelos nocturnos de hasta catorce horas. Procuro mantenerme ocupada para no dormirme: preparo cosas, camino, converso… Acabo exhausta, eso sí.
¿Cuántos años aguantará?
Por ahora me gusta y no hago planes. Si un día tengo hijos, lo dejaré: no soportaría estar lejos el día de su cumpleaños, o en Navidad, como les pasa a otras azafatas.
¿Cuántos años llevan las veteranas?
Conozco azafatas que llevan 40 años ahí arriba, sirviendo a la gente, repartiendo sonrisas. ¿Sabe el mérito que tiene eso?
¿Qué tal sonríe usted?
Yo, antes de ser azafata, sí estaba enfadada, era incapaz de sonreír. Era una mimada. Pero mi trabajo y la muerte de mi madre me cambiaron: he aprendido a sobreponerme y a sonreír bien, y sintiéndolo de verdad.
¿Por qué es usted azafata?
Se me presentó la oportunidad y la tomé. Estoy en una compañía árabe, y pagan bien.
¿Rezan los musulmanes en el vuelo?
Sí, unas pantallas les informan de hacia dónde queda La Meca, y se arrodillan.
¿Se portan bien los pasajeros?
Hay de todo… Conviene saber que una copa de alcohol en vuelo ¡equivale a dos en tierra! La presurización, la altitud, la deshidratación… doblan el efecto del alcohol.
¿Por qué lo dice?
A menudo los conflictos derivan de eso. Recuerdo a un grupo de argentinos y otro de uruguayos liándose a tortas en pleno vuelo.
¿Fue la vez que sintió más miedo?
Lo sentí el día en que ardió un motor: si en 20 segundos los extintores automáticos no lo apagaban…, ardíamos en el aire. Se apagó.
¿Qué pasajeros son sus favoritos?
Los australianos son encantadores, mientras que los estadounidenses son los más exigentes y quejicas, están dispuestos a demandarte a la mínima. Y ya no me ofendo cuando algún ricachón árabe me trata como si fuéramos sus esclavas.
¿Alguno ha querido comprarla?
Uno vino a decirme que se había enamorado de mí, que quería desposarme. Le hice notar que viajaba con su esposa…, y me replicó que era polígamo, e insistió. Le insté a volver inmediatamente junto a su esposa.
¿Hay sexo en los aviones, o es cosa de las películas?
Lo hay.
¿Ha caído usted en la tentación?
No, no es una fantasía que me seduzca: un avión es más sucio de lo que se imagina…
¿Ha sorprendido a alguien en faena?
A una parejita en los lavabos… Y un auxiliar compañero mío se acostó con una pasajera que viajaba sola en una cabina individual.
Sólo me falta un lío entre tripulantes.
Una amiga mía azafata era novia del sobrecargo… y el chico se lió en aquel vuelo con otra azafata. Hubo escena de celos notable.
Muy animada, la vida en el avión.
Una azafata tuvo una crisis nerviosa, la calmamos, y el comandante pidió que la dejaran tranquilizarse con él en la cabina. Al poco rato, nos hacía una llamada de emergencia, y entramos: ¡la azafata estaba intentando estrangularle, y el copiloto separarla!
¡Y el pasaje sin enterarse de nada!
Puede pasar de todo. Una compañera encontró a un pasajero desangrándose en el lavabo: intentó suicidarse cortándose las venas con el cristal del espejo. Lo salvaron.
Seguro que ha tenido que decir alguna vez lo de “¿hay algún médico a bordo?”.
Sí, porque hay gente que se desmaya mucho (sobre todo en los despegues). Nosotras tenemos conocimientos de primeros auxilios. Pero también ha habido algún muerto…
Vaya.
Un señor acabó su cena, se desperezó, dejó caer la cabeza y… muerto. A su vecino de asiento le extrañó, era como si se hubiese dormido de golpe. Avisó a una compañera y, discretamente, llevamos atrás el cuerpo. Las luces estaban apagadas y casi todo el pasaje dormía, no se dieron cuenta. Tapamos el cadáver con una manta, yo veía cómo los dedos de sus pies iban azulándose…
Cuénteme algo más divertido.
Hay gente muy despistada: una familia oriental numerosa, que viajaba en grupo, ¡se olvidó a un bebé en un asiento! Una compañera mía se ofrecía a quedárselo… Localizamos a la familia y devolvimos al bebé.
¿Se olvida la gente muchas cosas?
Libros, sobre todo. Aunque un día encontramos ¡una aspiradora! debajo de un asiento.
La gente viaja con cosas muy raras.
Una noche un pasajero me pidió agua, y al llevársela vi asomar, de una bolsa que llevaba, ¡la cabeza de un mono diminuto! Me miraba con grandes ojos. Se lo incautamos.
No lo había declarado.
Otro subió clandestinamente un papagayo, que se escapó volando por todo el avión cagándose sobre el pasaje. Un escándalo: lo persiguió mucha gente, hasta que pudimos arrojarle una americana por encima.
¿Qué es lo más bonito que ha visto desde ahí arriba?
El comandante me llamó a cabina en el momento en que sobrevolábamos el Kilimanjaro, cuya cumbre nevada asomaba entre nubes. ¡Era bellísimo!
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